Durante el atardecer del jueves 5 de Febrero se llevó para partir y cocer las cebollas. Lo único que nos hacía falta era una buena candela, dos calderas y un poco de tiempo. Poco a poco fueron llegando vecinos y junto a la lumbre con unos buenos caldos pasamos el tiempo necesario para que las cebollas se reblandeciesen y ponerla a escurrir durante todo un día.
José Manuel Medina Madrid


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